Nuestras ediciones anteriores: 01 , 02
,
03
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Indice:
* A modo de editorial: Hendir de
luz la oscuridad
* "El Angel que me
salva": la protección que produce tu Toráh, por
Netanel Mazor
* ¡El disfrute de mi alma en la
Teshuváh!, por Rav Eial Kedmi
* La fuerza de la
vida, por Rav Dorón Rosilio
* La
bendición que reserva a los padres la educación de sus
hijos, por Rav Guideón Muzykanski
* Halajáh:
Toráh traducida en normas para la vida real: El lavado de manos,
por Rav Natan Lambert
* Al fin de
Bereshít: La acción del padre; y por ella, la
bendición al hijo, por Rav Jaim Virdugo
* APOYA ESTE PROYECTO
Parasháh de la
Semana: VaIejí / Bereshít (Génesis)
XLVII, 27 - L, 26

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A modo de
editorial:
Hendir de luz la oscuridad
Con el número 4 de
Matók MiDvásh, "más dulce que la miel", arribamos
al final del libro Bereshít: culminamos un proceso
paradigmático que se proyecta sobre nosotros hasta hoy. Porque
con el asentamiento de Israel y sus hijos en Mistráim, comienza
un exilio del que aún formamos parte. Mas al aventurarnos al
laberinto nos fue entregado un mapa. Y que estemos hoy aquí,
juntos, estudiándolo, llevándolo a la práctica, es
ya estar saliendo: es estar disolviendo el laberinto a nuestro paso y
dando lugar a nueva vida.
Cuando bendice a sus nietos, "Iaakóv sabe que cuenta con el
ángel, con el desencadenamiento mágico-milagroso de la
realidad, siempre que lo necesita", leemos en la nota de Netanel Mazor.
Y sabe que ese "contar con el ángel" no le es intrínseco,
sino que se relaciona con el fundamento de su propia vida: con su
vocación de verdad, con su compromiso con la verdad. Sabe que
"su ángel" está con él en tanto él no se
abandona al caos de las culturas que le rodean, en tanto él no
pierde la perspectiva de la Creación como obra del Creador, y
por tanto, con fe plena, se conduce de acuerdo a la Toráh,
llevando a la práctica el sentido trascendente de la vida.
Israel sabe que, transmitiendo en la enseñanza y el ejemplo
vital la voluntad del Creador, está transmitiendo el
"ángel", el desempeño mágico: el arte de proyectar
luz que desaloja la tiniebla.
"Quien vive", quien está realmente vivo, "nunca morirá",
nos dice más abajo Rav Rosilio. La
muerte no es un estado alterno a la vida. La vida, antes bien, es la
negación de la muerte. Y quien vive "una vez", quien una vez
arriba a conectar la vida a su verdadero sentido trascendente, vive
para siempre.
Ese contagio, ese hendir de luz la oscuridad, es el trabajo que nos
hemos propuesto en Matók MiDvásh, y en el proyecto
"Ieshivah.Net / EstudiosJudios.Net". Desde la voluntad que nace en el
deleite de la práctica y el estudio de la Toráh, desde
las ganas que abrevan del gozo de cada día, el proyecto crece en
cantidad y calidad: más notas, clases en audio en
preparación, un foro de intercambio
que crece en suscriptores cada día, el beit-midrásh
virtual en construcción. Nos anima vuestra magnífica respuesta, y
más que nunca, creemos con fe plena que el esfuerzo es oportuno.
Sea esta edición, que hemos preparado con amor, fuente de
revelación y disfrute. Con las brajót de la Toráh,
daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net
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agradecemos desde ya :-).
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"El Angel
que me salva": la protección que produce tu Toráh
por Netanel Mazor, netanel@banayichzion.com
Iaakóv, nuestro patriarca, en su lecho de muerte, bendice
a su hijo (Ioséf) y a sus nietos. "Y bendijo a Ioséf y dijo: E-lokim,
frente a quien caminaron mis ancestros Abrahám e Itsják,
E-lokim el pastor que me condujo desde que nací hasta este
día. El ángel que me salva de todo mal bendecirá a
los jóvenes, y mentará sobre ellos mi nombre y el de mis
ancestros Abrahám e Itsják, y se reproducirán
inocentemente en multitud en la proximidad de la tierra". De
entre los intérpretes principales de la Toráh,
especialmente Rashi y el Zohar llaman la atención sobre un
detalle de esta bendición: en principio, pareciera que
Iaakóv debería haber dicho "el ángel que me salvó de todo
mal", a partir de ahora les acompañará y
cuidará.... en lugar de, en tiempo presente, "el ángel
que me salva (...)".
En su lecho de muerte, estaría "legándoles" de
algún modo la bendición del ángel. Mas no es
así; y en este detalle se esconde un profundo fundamento de la
Toráh.
De las palabras "El ángel que me salva" se entiende que el
ángel -ese ángel- acompañaba siempre,
constantemente, a Iaakóv. ¿Qué es ese ángel
con que ya nos hemos topado en acontecimientos previos?
¿Qué es el "ángel de Iaakóv"?
Comienza diciendo el Zohar (libro base de la Cabaláh, compuesto
por Rabi Shimón bar-Iojai): "Ven y atiende, que 'el ángel
que me acompaña' es la shejináh
(la presencia incidente de D's, del verbo "lishkón": morar). La
shejináh va siempre con el hombre y no se aparta de él,
en tanto que él no se aparte de los preceptos de la
Toráh". De este modo, la bendición de Iaakóv pasa
a ser entendible como: "La shejináh, que nunca se aparta de
mí por cuanto cuido de seguir el camino de la Toráh, no
se aparte de vosotros". Como escribe el Or Hajaím, otro de los
grandes exégetas: "el ángel es la Voz de D's, que
acompaña al hombre y le auxilia".
La relación de estos conceptos con nosotros, se encuentra en la
continuación del Zohar: "Por ello, debe cuidar el hombre de no
salir solo al camino. ¿Y cómo evitar el salir 'solo'?
Atienda el hombre a cuidar siempre las mitsvót (preceptos) de la
Toráh, y no se apartará de él la shejináh,
y ya no estará nunca solo en su camino". Quien ponga esfuerzo y
empeño en hacer de la Toráh su camino, contará con
la shejináh, con la presencia de D's que cuida e incide y obra
milagros, que nunca se apartará de él. Como interpreta
Rashi de las palabras "el ángel que me salva" (Bereshít
XLVIII,16): "El ángel que es enviado a mí habitualmente" cuando estoy
en necesidad. Iaakóv sabe que cuenta con el ángel, con el
desencadenamiento mágico-milagroso de la realidad, siempre que
lo necesita. Nuestra percepción contrita y nuestro pobre
raciocinio no son capaces de advertirlo, mas para Iaakóv era
éste un hecho patente, una realidad sensible y permanente, como
lo puede ser para cada quien que rige su vida en los caminos de la
Toráh y cuida de las mitsvót.
Somos los hijos de Iaakóv, y recae su bendición
también sobre nosotros. En tanto sujetemos nuestras vidas al
camino que nos indica la Toráh, en cuanto llevemos a la
acción la letra de las mitsvót, ese ángel que
salva a nuestro ancestro de todo mal, acompañará cada
paso de nuestro camino, y se ocupará para nosotros de todo lo
bueno del mundo.
¡Shabát Shalóm!
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¡El disfrute de mi alma en la
Teshuváh!
por el Rav Eial Kedmi, raveial@banayichzion.com
Una de las ganancias más importantes que me reportó la
Teshuváh, fue el modo maravilloso en que se aclararon para
mí, conceptualmente, los valores vitales; en cuanto
aprendí e incorporé a su respecto.
El concepto de Amor ("Ahaváh", en hebreo), por ejemplo, se apoya
en la cantidad de la entrega que uno logra ejercer. Desde la entrega se
fortalece el amor: al prójimo, a la pareja, al Creador.
El concepto de humildad ("Anaváh", en hebreo), parte de tomar
los regalos que me ofrece D's, y desde ellos, conocer quién soy
y dónde estoy, saberme, y llevar a la práctica el trabajo
que me ha encomendado D's.
¿Qué es la felicidad y qué la alegría
("simjáh" en hebreo, una combinación de ambas), sino el
sentido íntimo del duro trabajo que nos ha sido encomendado en
esta vida, y su propio fundamento? "Simjáh" es la
bendición suprema que regía sobre Adám, el primer
hombre, hasta el momento de su transgresión.
La tristeza ("Atsvút", en hebreo), por fin, es la base del
pecado y de la maldición, de cuyo cuidado y crecimiento se ocupa
nuestro instinto del mal. El cometido de la tristeza es desconectar al
hombre de su naturaleza y misión vital.
La lista de los descubrimientos que me trajo consigo la Teshuváh
es larga y dichosa. Continuaremos en ella a lo largo de las
próximas entregas.
Shabát Shalóm!
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La fuerza de la vida
por el Rav Dorón Rosilio, ravdoron@banayichzion.com
En nuestra parasháh anterior, "VaIgásh", estudiamos
acerca del encuentro entre Ioséf y su hermano Iehudáh: el
encuentro que develó el carácter erróneo de lo que
la fantasiosamente interpretáramos acerca de la realidad de
nuestros ancestros. El encuentro que despejó todas las dudas,
mediante sólo dos palabras: "Yo (soy) Ioséf", en las que
Ioséf se revela y todo el proceso en curso se aclara de modo
definitivo.
Iehudáh es la fuerza que derriba obstáculos, que revela,
que penetra sin vacilación la realidad para descubrir su sentido
de verdad. Cae y se levanta una y otra vez, aferrado al objetivo de
descubrir qué se oculta tras ese "regente de Mitsráim"
que no les da respiro y atrae arteramente la desgracia sobre ellos sin
cesar.
Ioséf (en hebreo, del verbo "leEsóf": reunir) es quien
les reúne y les aglutina, con discreción, ocultando a la
vista de los demás sus movimientos, en un preparativo silencioso
para la revelación, un preparativo para la grandiosidad de la
redención.
El encuentro entre ambos hermanos alumbra una percepción
correcta de su realidad: todos viven -están vivos-: Ioséf
vive, Biniamín vive, Shimón vive, Iaakóv el
patriarca....
"Y vivió" (o "y vivirá") Iaakóv, empieza diciendo
nuestra parasháh: vivía, tómo vida el
espíritu de Iaakóv, el padre de ellos. La vida es la
completitud, es la victoria y la eternidad, es el infinito. Quien vive,
nunca morirá.
La vida no es algo temporal y finito, sino que se compone de un
constante trasponer límites, de etapa en etapa. Un hombre vive
por toda la existencia del mundo; nunca muere ("falleció" -por
"murió"- se dice en hebreo "niftár", cuyo significado
literal es "fue eximido", o "fue liberado"). Es la única muerte
la del "niftár", la de quien es liberado, eximido de permanecer
en una etapa, para trasponer sus límites y amanecer en otra
nueva.
"Iaakóv vive" en Mitsráim, porque todas las dudas fueron
quitadas del camino, se izó el telón y D's reveló
su conducción del mundo (de la realidad) a ojos de quienes le
aman y le buscan. Entonces, la vida fluye nuevamente. Vida es
alegría y felicidad ("simjáh"), y simjáh es
hálito vital sagrado ("rúaj hakódesh", en hebreo).
Ahora, traspuesta esta etapa, es posible salir al largo camino que
espera. Ahora, que ha culminado el proceso primordial de todo el libro
Bereshít, tras la peripecia vital de los seres singulares y
poderosos que supieron gobernar su instinto, que se levantaron y
cayeron y volvieron a levantarse, que no saben de desistir ni conocen
la resignación; que se afianzan y afirman en su fe
también cuando la realidad resulta cruda, dura e incomprensible.
Esta es la fuerza de la Vida. Con estas armas, es posible ahora salir
al camino definitivo: el exilio en Mitsráim, la
liberación de la esclavitud, la entrega de la Toráh, los
cuarenta años de tránsito en el desierto, el ingreso a la
tierra de Israel, y así en un continuo hasta nuestros
días, el pueblo de Israel firme y compenetrado en su plena fe en
un futuro luminoso, y en un presente de asombro y numinosidad, desde
que "Am Israel Jai": ¡el pueblo de Israel vive!
¡Shabát shalóm!
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La
bendición que reserva a los padres la educación de sus
hijos
por el Rav Guideon Muzykanski, ravguideon@banayichzion.com
"Y bendijo a Ioséf y dijo (...)", leemos cuando se dispone
Iaakóv a bendecir a Efraím y Menashéh, hijos de
Ioséf.
Sobre estas primeras palabras, puntualiza el Zohar que si Iaakóv
se dispone a bendecir, en realidad, a los hijos de Ioséf, llama
la atención que el texto comience: "Y bendijo a Ioséf, y
dijo....". Tal entiende el Zohar: así comienza el texto, para
indicar que toda bendición alcanza también a los padres
de quien la recibe. Cuando alguien recibe una bendición,
también sus padres resultan benditos.
Adám y Javáh, primeros sobre la Tierra, reciben la
mitsváh de reproducirse y abundar. D's busca que el mundo sea
poblado de personas que sigan el camino de la Toráh: el
verdadero objetivo es la expansión de la Toráh, no
sólo la reproducción numérica de los humanos. Por
tanto, quien trae hijos al mundo mas no los guía por el camino
de la Toráh, no cumple sino con la primera parte del "pacto" que
nos une al Creador.
¿De qué podría servir un árbol frutal, que
da frutos sin color, sin aroma y sin sabor? Toda su razón de ser
es producir frutas buenas y apetecibles; de modo que, si bendecimos a
sus frutos nacientes para que sean buenos y sabrosos, estaremos
bendiciendo también al árbol, de cuya vitalidad
tomarán éstos todo lo necesario para crecer. Del mismo
modo, la bendición de los hijos se extiende a los padres que los
educan, que los inician, que los preparan para la vida.
La educación ocupa un rol fundamental en el judaísmo,
precisamente porque los hijos son ese fruto que alberga semillas dentro
suyo, semillas de las que habrán de crecer nuevos
árboles; y si los criamos con la educación correcta, no
serán árboles de aquéllos que sólo sirven
para dar sombra, para obstaculizar el paso de la luz, sino que
serán medios de reproducción y expansión de la luz
y la verdad, para bendición de todos.
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Halajáh: Toráh traducida en
normas para la vida real:
El lavado de manos: "netilát iadáim"
por
Rav Natan Lambert, ravnatan@banayichzion.com
Uno de los fundamentos del shabát se encuentra en sus 3
seudót, las tres comidas que ingerimos en su transcurso: una por
la noche, y dos más a lo largo del día. Llamamos
"seudáh" a toda comida que se ingiere con pan; o sea, toda
comida que se inicia con la bendición de "hamotsí". Y
según decretaron nuestros sabios, la bendición de
"hamotsí" sobre el pan exige el ritual previo del lavado de
manos, arrojando agua sobre ellas con un cántaro:
"netilát iadáim" es el nombre hebreo de este ritual.
La "Mishnáh Bruráh" trae dos sentidos para el decreto de
nuestros sabios, según el cual debemos realizar "netilát
iadáim" previo a toda seudáh.
Cuando teníamos el Beit Hamikdásh, el Templo de
Jerusalem, los cohaním (sacerdotes) trabajaban en él
oficiando el servicio sagrado; dado que no disponían ni de
tierras ni de tiempo para trabajar su propio sustento, vivían de
la "terumáh": un 1% de la producción agropecuaria de todo
el resto del pueblo. Para comer la terumáh, el cohén
debía limpiarse de toda impureza, proceso que pasaba por el
ritual de "netilát iadáim". A partir de que ya no tenemos
el Templo (y que para el tiempo de la redención, la Toráh
anuncia que el pueblo de Israel se transformará, todo él,
en "cohaním" -sacerdotes- del resto de la humanidad), nuestros
sabios decretaron difundir "netilát iadáim" en todo el
pueblo, de modo tal que su importancia se refleje en la práctica
de cada uno.
Como sentido agregado para la obligación de "netilát
iadáim", mencionada también por la Mishnáh
Bruráh, nuestros sabios se basaron en la orden
"vehitkadishtém" ("y os consagraréis") de la Toráh
(Vaikrá -Levítico- XX,7) para determinar la
obligación de una higiene esmerada antes de una comida, que
habrá de ser ingerida siempre con voluntad de
consagración.
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Al fin de
Bereshít: La acción del padre; y por ella, la
bendición al hijo
por el Rav Jaim Virdugo, ravjaim@banayichzion.com
Iaakóv se apresta a despedirse del mundo, y Ioséf le
lleva a sus dos hijos, Efraím y Menashé, para que les
bendiga. "Y vio Iaakóv a los hijos de Ioséf y dijo:
¿Quiénes son éstos?. Y dijo Ioséf: Hijos
míos son, que me dio E-lokim en ésto". Opina Rashi que la
pregunta "¿quiénes son éstos?" debe ser
interpretada como que "no son aptos para la bendición". A
ésto responde Ioséf, remarcando que D's le dio hijos "en
ésto": Rashi entiende que esta expresión acompaña
la exhibición del documento de compromiso matrimonial
(Irusín), y acta de matrimonio (Ketuváh), entre
Ioséf y su esposa Osnát; tales puso Ioséf ante su
padre por respuesta.
Para comprender correctamente esta relación, nos remitiremos a
una Guemará que cuenta sobre Rabi Meir Baal Hanés, alumno
de Elisha ben-Abuia (un gran sabio que luego se convirtió en
hereje) y de Rabi Akiva. Estaba un shabát Rabi Meir en el
beit-midrásh (la casa de estudios), estudiando y
enseñando, y pasó por allí Elisha ben-Abuia.
Salió a su encuentro Rabi Meir, con la intención de
atraerlo de retorno al camino de la Toráh. Le preguntó
ben-Abuia: "¿Qué enseñaste hoy en el
beit-midrásh?". Le respondió Rabi Meir:
"Enseñé sobre el versículo que dice: Mejor es el
fin de algo que su inicio".
Le interrogó ben-Abuia: "¿Y cómo lo explicaste?"
Le respondió: "Expliqué que aún si el inicio no es
bueno, sus carencias pueden ser reparadas en el camino y el final puede
ser bien; y está escrito: La culminación buena, implica
que todo (el proceso) es bien".
Preguntó ben-Abuia: "¿Así te enseñó
Rabi Akiva?"
Respondió: "De no ser así, ¿cómo se lo debe
explicar?"
Le dijo ben-Abuia: "La buena culminación de algo es consecuencia
de que el inicio haya sido bien". Y le dio como ejemplo el suyo propio
al nacer: cuando su padre le hizo el brit-miláh (lo
circuncidó), vio de pronto la sacralidad de los sabios de Israel
y su inmensa luz, y decidió: "consagraré a mi hijo a la
Toráh". O sea, que si no hubiera visto toda esa luz y no hubiera
aspirado a ella, no lo hubiera consagrado a la Toráh. Y de
ahí, que él hubiera terminado por caer en la
herejía, por fallar en la fe.
Con esta enseñanza en la mano, volvamos a nuestro episodio.
¿Quiénes son "éstos"? Supo Iaakóv que de
Efraím y Menashéh saldrían algún día
hombres impíos, y temió entonces por el inicio del
proceso que había derivado en ellos; ésto es:
temió que hubiera alguna mácula en la conducta de
Ioséf. A ello respondió Ioséf mostrándole,
documentándole, que todo el inicio del proceso, su unión
a Osnát -madre de sus hijos-, había sido sagrado, y
acorde a los principios de la Toráh. Se dijo, entonces,
Iaakóv: si el inicio es bien, también la
culminación lo será. Y dijo a Ioséf, entonces:
"Tráelos hacia mí, y los bendeciré".
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"Matók MiDvásh" es el
primer paso hacia la puesta en marcha del proyecto
"Ieshivah.Net / EstudiosJudios.Net", del que comparten
responsabilidad las instituciones Banáij Tsión de Jerusalem y Patrimonio
Sefardí. Nacido de la vocación de expandir y
compartir la belleza de la Toráh y la fuerza de la verdad, se
apoya puramente en trabajo voluntario.
Aún así, las próximas fases del proyecto requieren
de numerosos recursos de los que no disponemos. Hoy, llegamos con este
material a casi 8.000 lectores registrados. Mañana, nos
proponemos dictar clases online en tiempo real, crear aulas virtuales,
producir espacios de radio, seguir creando herramientas de apoyo para
el crecimiento espiritual desde nuestra cotidianeidad dedicada al
estudio y el goce de la verdad. A través de donaciones
voluntarias, puedes dedicar ediciones de "Matók MiDvásh",
o de las distintas áreas del proyecto que nace, a la memoria de
tus seres queridos fallecidos; o poner toda esta energía de
Toráh a trabajar para la sanación de alguien, para el
éxito, para el encuentro con la pareja que te está
destinada desde el inicio de los tiempos; o puedes llegar con la
publicidad de tu emprendimiento a todos nuestros lectores. Son
bienvenidas también las donaciones que tienen por único
objeto ayudarnos a difundir la luz de la Toráh y el contenido de
la tradición judía; a innovar, a compartir el deleite en
la sabiduría y el amor.
Para consultas sobre cómo apoyar esta tarea, escríbenos
por favor a editor@ieshivah.net.
Para hacernos llegar un giro bancario, dirígelo a la cuenta 410748 de Bank Massad suc. 166 de Jerusalem, a nombre
de "Banayich Zion Institutions Por Western Union, realiza un giro
a nombre de Daniel I. Ginerman DNI 32.460.821-5. En cualquier
caso, avísanos (y pásanos
los códigos de la transferencia) para que nos conste la
procedencia del dinero. Y desde ya, recibe nuestra enorme gratitud y
vocación de bien por primera inmediata respuesta.
Esta semana, contamos con el apoyo de:


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hagan buen y leal uso de ellos. Favor incluir mención completa de
origen en toda cita, y hacernos llegar ejemplar del medio en que haya
sido utilizado un texto de "Matók MiDvásh". Director: Rav Hagai Mazor.
Editor-Traductor: Daniel
I. Ginerman. Dedicado a todos quienes buscan, hallan o
añoran en la Toráh el camino de una vida plena. Jerusalem,
Tevét de 5764, Enero de 2004. Redacción: POB
7614 - Jerusalem 91075 - Israel. Voz/SMS: +972-66-265599 - ICQ: #900957
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