De los editores:
¡Shalom para ustedes, nuestros
queridos lectores!
Nos encontramos esta semana en
parashát Bó, en la que el pueblo de Israel saldrá
finalmente de Mitsráim. Paróh el malvado hace cuanto puede
por impedirlo, intentando retener a nuestro pueblo como esclavos, pero
tras las últimas tres makót que recibe de Hashém
(la langosta, la oscuridad, y la muerte de los primogénitos) se
da por vencido y les permite salir.
Antes de terminar esta
parasháh, Hashém promete al pueblo, a través de
Moshéh, que al final del viaje que recién comienza
llegarán a la Tierra de Israel, para tomar posesión de
ella. Y les entrega dos mitsvót, que seguirán con nosotros
para siempre: la de celebrar Pésaj cada año, y la
mitsváh de los tefilín.
Unanse ahora a nosotros en este paseo
por los caminos de la parasháh. Esperamos que esta lectura les
resulte entretenida, enriquecedora y agradable.
Shabát Shalóm,
Los Editores
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Para pensar:
La exactitud
en todas las decisiones de Hashém
El pueblo de Israel sale de
Mitsráim un 15 del mes de Nisán, terminando un proceso que
ha durado cuatrocientos treinta años. Iaakóv Avinu
llegó a Mitsráim "hace" doscientos diez años (en el
momento de nuestra parasháh), junto con toda su familia,
compuesta de setenta personas. Pero doscientos veinte años antes
de que Iaakóv descendiera a Mitsráim, exactamente el 15 de
Nisán, había tenido lugar el "brit bein habetarím",
el gran "Pacto de los pactos", en el que Hashém le
anunció a Abrahám que sus descendientes bajarían a
Mitsráim, y lo que allí les sucedería.
Veintinueve años
después, otro 15 de Nisán, llegaron los "malAjéi
hasharét", los ángeles que bienvenimos cantando cada
shabát, con apariencia humana; y le anunciaron a Abrahám y
Saráh que pronto tendrían un hijo. Y justo un año
después, el 15 de Nisán, nació Itsják. Justo
cuatrocientos años después, en la misma fecha, salieron
Bnei-Israel, ya convertidos en un pueblo, de Mitsráim, de la
esclavitud a la libertad, y comenzaron el camino que les
llevaría a recibir la Toráh, y establecerse en la tierra
de Israel.
Hashém, que planifica todo
cuanto sucede en el mundo, es muy preciso en cada detalle: el decreto de
los cuatrocientos treinta años desde el anuncio a Abrahám
hasta la liberación de Mitsráim se cumplió con
absoluta exactitud, sin un sólo día de diferencia.
De hecho, cada cosa que sucede,
conmigo, con ustedes, es programada por Hashém y depende de Su
voluntad. El más mínimo movimiento, y el más grande
de nuestros pasos, está bajo la supervisión y la
decisión de Hashém, y nace de su inmenso amor por
nosotros. Exactamente, tal como sucedió cuando salimos de
Mitsráim. Porque somos los descendientes, el producto, de esa
liberación, y hoy como entonces, la supervisión y la
atención de Hashém nos acompañan todo el tiempo.
"Alguien" se preocupa por nosotros, dirige nuestros pasos, sin cesar.
Cuando pensemos en ésto y
logremos tenerlo siempre presente, viviremos mucho más tranquilos
y felices, porque comprenderemos que cuanto nos sucede, aún si a
veces nos parece negativo, nace del mayor amor posible, y al final,
siempre resulta hacernos bien.
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La Mitsváh de la
Semana:
"Kidúsh
HaBejorót", la consagración de los primogénitos en
Erets Israel
de acuerdo al
Sefer HaJinúj, Mitsváh 18
La mitsváh es la de consagrar a
Hashém todos los "primogénitos", los hijos primeros, ya
sean de hombres o de animales. Esto se hace a través del
Cohén, el sacerdote, cuando tenemos Beit-HaMikdásh.
Sentido de la mitsváh: Por un
lado, hacer sagrado el primer fruto , la primer vida que un hombre o un
animal trae al mundo. Por otro, recordar siempre el inmenso milagro que
hizo para nosotros Hashém en Mitsráim, cuando en la
última makáh murieron todos los primogénitos
egipcios, y nada malo sucedió a ningún primogénito
del pueblo de Israel.
Cuándo se practica: En el caso
de los animales puros (los que son kashér), tanto machos como
hembras, solamente en Erets Israel. En el caso de las personas: el
primogénito varón, no importa en qué país
haya nacido.
El pasúk (versículo) del
que aprendemos la mitsváh: "Kadésh li kol
bejór...": "Conságrame a todo primogénito, liberado
de todo vientre del pueblo de Israel, en los hombres y en los animales,
para Mí será".
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La
Halajáh (norma práctica) de la semana:
Kidúsh
de Shabát
1. Hay que apresurarse, tras la
tefiláh de shabát por la noche, a hacer kidúsh, de
modo que no pase mucho rato entre el fin de la tefiláh y el
kidúsh.
2. Las mujeres también tienen
la obligación de hacer (o escuchar) el kidúsh.
3. Está prohibido comer o beber
nada antes del kidúsh, porque la comida en shabát es una
mitsváh, y se la debe consagrar previamente (kidúsh
significa "consagración").
4. Quien no dispone de vino para
kidúsh, puede realizarlo igualmente sobre pan, y bendecirá
"hamotsí" en lugar de "boré prí haguéfen".
5. Es obligación que todos los
presentes prueben del vino sobre el que se realizó el
kidúsh.
6. Se debe realizar el kidúsh
en el mismo lugar en que se procederá a disfrutar de la comida.
7. Al hacer kidúsh, se debe
cubrir el pan, para no avergonzar a la comida ya que no estamos
consagrándola aún.
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Nitsotsót (Chispas) de Parashát Bó
* "Y le dijo Hashém a
Moshéh: Ven a Paróh" (Shemót 10, 1): ¿Por
qué no le dijo Hashém a Moshéh "Vé a
Paróh" y en su lugar le dijo "ven"? Explica el Shar"f de Kotzk:
No existe "irse" de delante de Hashém, que está en todas
partes. De modo que Hashém está diciéndole a
Moshéh: "Ven, ven conmigo a lo de Paróh; Yo estoy, Yo voy
contigo".
* "Y dijo Moshéh (a
Paróh): con nuestros jóvenes y nuestros ancianos iremos"
(Shemót 10, 9): ¿Por qué, al avisarle a
Paróh quiénes se irán, Moshéh nombra primero
a los jóvenes y recién después a los ancianos?
Explican nuestros sabios que Paróh estaba dispuesto a permitir
que los ancianos partieran, pero a los jóvenes y los niños
quería retenerlos en Mitsráim, porque sabía que
ellos eran el futuro del pueblo de Israel. De modo que Moshéh le
respondió: "Con nuestros jóvenes, y con nuestros
ancianos": nuestros jóvenes, nuestros niños, nos son
incluso más importantes que los ancianos, porque ellos
habrán de continuar la tradición y cumplir la voluntad de
Hashém.
* Paróh "los echará",
los expulsará de Mitsráim, dice Hashém
(Shemót 11, 1): ¿Por qué debía Paróh
echar a Bnei-Israel de Mitsráim? ¿No podía
Hashém hacer que les permitiera salir de buenos modos? Responde a
ésto el Sfat-Emét: el pueblo de Israel debía llegar
a un nivel muy alto en su relación con Hashém,
debían transformarse en soldados de Hashém; y para eso,
debían limpiarse por completo de toda la impureza y de toda la
contaminación de Mitsráim; nada de eso debía quedar
con ellos al partir. Por eso debían salir siendo "expulsados",
para limpiarse por completo de todo lo que significaba Mitsráim,
al partir.
* "Este mes será para ustedes
la cabeza de los meses" (Shemót 12, 2): En el calendario
judío, los meses se cuentan de acuerdo al movimiento de la Luna,
y no de la Tierra en relación al Sol, como en los calendarios de
los otros pueblos. Explica el Sfat-Emét que el Sol se pone todos
los días, y así sucede con los pueblos que alumbran
brevemente y llegan a su ocaso con rapidez. Pero la Luna, aún
cuando se puso el Sol y reina la noche, ilumina con fuerza la oscuridad;
y así también el pueblo de Israel.
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